Centro de Ojos de La Coruña

Dr. Jose Antonio Saavedra Pazos

DIA MUNDIAL DE LA VISION 2020


El segundo jueves de octubre se celebra el Día Mundial de la Vista. Una fecha decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) conjuntamente con el Organismo Internacional de Prevención de la Ceguera (IAPB).

El lema de este año es “Hope in sight”(“Esperanza para la vista”). El objetivo que persigue este día, es concienciar a las personas sobre los diferentes tipos de afecciones visuales, sus tratamientos y como casi todos son prevenibles o curables, evitando así que el paciente pierda totalmente la capacidad de ver.

Según datos de la misma OMS, en el mundo hay aproximadamente 180 millones de personas con algún tipo de discapacidad visual, de todas ellas, entre 40 y 45 millones son totalmente ciegas. Se estima que para el año que viene, estos números se duplicarán de tal manera, que la ceguera en el mundo así como el derecho a tener una buena salud visual se transformará en un derecho humano.

Desde el Centro de Ojos de La Coruña queremos aportar un granito de arena con nuestro decálogo para preservar la salud ocular.

Decálogo básico de salud ocular:

1. Hábitos alimenticios y tabaco. Ingerir las vitaminas, minerales, antioxidantes y omega 3 provenientes de una buena dieta. Los vegetales de hoja verde como las espinacas u otros como las zanahorias y remolacha pueden proveernos de luteína, zeaxantina y vitamina A. Fruta como las naranjas, los mangos o el brécol aportan vitamina C y otros antioxidantes. El pescado azul o el salmón son ricos en omega-3. Todos se han demostrado útiles para tratar de evitar la degeneración macular asociada a la edad y pueden ayudar a mejorar los síntomas de ojo seco. El tabaco aumenta el riesgo de cataratas, los síntomas de sequedad ocular y el riesgo de degeneración macular asociada a la edad.

2. Gafas de sol y lentes de contacto. La radiación ultravioleta puede aumentar el riesgo de padecer tumores en la piel de los párpados y conjuntiva (carcinoma o melanoma), degeneraciones conjuntivales (pterigium, pinguéculas), cataratas, o la degeneración macular asociada a la edad. El uso de gafas con protección 100% ultravioleta A y B (UVA y UVB) puede reducir este riesgo.

Acciones tan sencillas como el lavado de las manos antes de poner y quitar las lentes de contacto, cambiar periódicamente el estuche donde se guardan, descansar periódicamente usando las gafas y acudir al oftalmólogo ante una irritación o infección, pueden prevenir serios problemas como la queratitis infecciosa, que afecta a uno de cada 500 usuarios al año.

3. Evitar el frotado de los ojos, ya que puede causar irritación e incluso erosiones corneales o predisponer a distrofias corneales como el queratocono. Lo más importante es evitar la causa del picor (pelo de animales, pólenes, ácaros, polvo de casa, etc.) y en caso de no poder hacerlo, una manera sencilla de calmarlos es con suero fisiológico o lágrimas artificiales frías.

Ante cualquier sustancia irritante que salte a los ojos debemos lavarlos inmediatamente con agua abundante, durante al menos 10 o 15 minutos y acudir al especialista. Es importante el utilizar gafas de protección para tareas donde puedan saltar sustancias o proyectiles hacia los ojos.

4. Pantallas de visualización. El uso de pantallas de este tipo hace que disminuya el parpadeo y que aumente la evaporación de la lágrima. Cada hora se debe descansar unos minutos mirando lo más alejado que podamos, parpadeando con normalidad y utilizando lágrimas artificiales sin conservantes a discreción. A la hora de dormir evitar usar ordenadores o móviles puesto que la luz azul de estos dispositivos puede alterar el ciclo vigilia-sueño.

5. La diabetes es la principal causa de ceguera y baja visión. Junto a la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la obesidad produce el llamado síndrome metabólico, con repercusión directa en toda la circulación corporal y también en la ocular. La mayoría de los diabéticos tipo I y un 60% de los de tipo II desarrollarán retinopatía diabética a lo largo de su vida. Los tres pilares para evitar que esto ocurra son la dieta adecuada, el ejercicio moderado y el tratamiento con antidiabéticos orales o con insulina.

6. Por encima de los 60 años la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la causa más frecuente de pérdida de visión. Resaltamos la importancia de los antecedentes familiares, el tabaco y una dieta pobre en determinados antioxidantes. Si se nota pérdida brusca o distorsión en la visión se debe acudir lo antes posible al oftalmólogo, pues en ciertos casos, puede tratarse con los nuevos fármacos antiangiogénicos.

7. El glaucoma. La segunda causa más frecuente de ceguera es el glaucoma. Consiste en la atrofia progresiva del nervio óptico que lleva a la pérdida lenta y asintomática del campo visual (ceguera silenciosa o ladrón de la visión). El riesgo es mayor en personas de más de 40 años, con antecedentes familiares y con tensión ocular alta. Se puede tratar con colirios, láser o cirugía.

8. Las cataratas, patología muy asociada a la edad y también a la exposición ultravioleta o medicaciones como los corticoides. El tratamiento quirúrgico hoy día es muy efectivo para recobrar la visión e incluso mejorarla con lentes intraoculares.

9. Especial atención a los niños. El sistema visual se desarrolla desde nuestro nacimiento y llega a la madurez hacia los 6 años de vida. Son cruciales las revisiones preventivas anuales desde los 3años de edad para detectar a tiempo patologías como la ambliopía (ojo vago) así como tratarlas a tiempo.

10. Revisiones periódicas en el oftalmólogo. Alrededor del 50% de los casos de baja visión y ceguera (la ambliopía, retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular asociada a la edad, son las principales causas) se podrían evitar con una visita a tiempo al especialista. Desde los tres años se debería acudir al oftalmólogo cada año o máximo dos, y con más frecuencia en caso de existir antecedentes familiares de pérdida de visión, si es diabético o con problemas cardiovasculares como la hipertensión arterial. Además los ojos son una “ventana” a la que asomarse para valorar la salud general de una persona.

Enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial), reumáticas (artritis reumatoide, lupus, etc), neurológicas (tumores, accidentes cerebrovasculares, enfermedades degenerativas), endocrinas (diabetes, hipertiroidismo), etc pueden tener reflejo en nuestros ojos.

La Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera