Detección de tumores a través de los ojos

El ojo está íntimamente relaciona con cualquier proceso a nivel sistémico.

El ojo, al contrario de lo que muchos creen, no es un órgano totalmente independiente del resto del cuerpo con su propia patología y funcionamiento aislados, sino que el ojo está íntimamente relacionado con cualquier proceso a nivel sistémico. De hecho es el órgano más vascularizado del cuerpo humano en proporción a su tamaño, lo cual significa que cualquier patología vascular va a detectarse de forma temprana a nivel ocular, así como cualquier patología cuya diseminación sea sanguínea, como por ejemplo infecciones, patología tumoral y enfermedades autoinmunes por inmunocomplejos circulantes. Además, si recordamos la anatomía ocular, podemos afirmar que el ojo es una continuación del cerebro, pues las fibras del nervio óptico (par craneal II) salen del ojo con información sensorial que transportan a diferentes áreas cerebrales encargadas de diferentes funciones, desde la formación de imágenes hasta la regulación de ritmos circadianos, pues son los estímulos lumínicos los que informan a nuestro cerebro sobre si es de día o de noche permitiéndole actuar acorde con la situación.

Teniendo todo esto en cuenta, podemos imaginar la gran utilidad de poder visualizar el interior del globo ocular, pues esto nos da una visión bastante precisa de lo que está ocurriendo en el resto de los sistemas de nuestro organismo, actuando los ojos como una ventana al cuerpo.

Centrándonos en la patología tumoral, ésta puede ser primaria (tumor originado a nivel ocular) o secundaria/metástasis (tumor originado en otra parte del cuerpo que se ha diseminado alcanzando el ojo), que es lo más frecuente pues el 10% de todos los tumores metastatizan al ojo. Los tumores originados a nivel extraocular que de forma más frecuente metastatizan al ojo son, en la mujer, el cáncer de mama en un 70% de los casos aproximadamente, seguido del de pulmón, y en el hombre, el cáncer de pulmón en un 60% de los casos aproximadamente, seguido de tumores de causa desconocida, y de riñón, próstata y testículo. Por ello, es importante que al detectar un tumor a nivel ocular, hagamos un estudio metastásico completo al paciente, prestando especial atención a las localizaciones anteriormente citadas. De hecho, en el 25% de los pacientes en los que se detecta carcinoma metastásico en el ojo, la manifestación ocular resulta ser la primera manifestación del tumor. En el caso del cáncer de pulmón, las cifras son aun más elevadas, averiguando la mitad de los pacientes la existencia de su tumor pulmonar primario a través del oftalmólogo. Es decir, que el hallazgo del tumor ocular nos permite realizar un diagnóstico precoz del cáncer primario y por tanto un tratamiento mucho más efectivo con resultados más favorables para el paciente. También hay que tener esto en cuenta en el caso contrario, es decir, cuando el tumor ocular es primario, pues su detección precoz y el adecuado tratamiento evitará su diseminación (metástasis) a otros órganos.

Para diferenciar un tumor ocular primario (en adultos generalmente melanoma) de uno metastásico, a grandes rasgos podríamos afirmar que los tumores metastásicos son múltiples (varias masas tumorales en el mismo ojo) y/o bilaterales (masas tumorales en ambos ojos) en aproximadamente el 20% de los casos, siendo estas características escasas en el melanoma ocular primario. Además, los tumores secundarios suelen tener una velocidad de crecimiento significativamente mayor.

En cuanto a los síntomas que cursan con la presencia de tumor a nivel ocular destaca la visión borrosa y distorsionada de uno o ambos ojos, dependiendo de la extensión tumoral. El dolor no suele ser un síntoma acompañante, a no ser que la masa tumoral se encuentre muy desarrollada y ocupe un volumen tal, que ocasione un glaucoma secundario u otra patología ocular que pudiese producir dolor.

Por todo ello, es muy recomendable acudir a una revisión periódica oftalmológica, pues la detección en fases precoces de cualquier patología, ocular o extraocular es la mejor forma de asegurar un tratamiento eficaz. El correcto cuidado de los ojos no solo garantiza una buena salud ocular, sino del resto del organismo.