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Más del 70% de la información de calidad que recibimos procede de la visión

Prevenir la ceguera y baja visión es posible
  Las revisiones oftalmológicas periódicas pueden lograr prevenir más del 50% de los casos de ceguera y baja visión

Existen en España unas 900.000 personas con alguna discapacidad visual y 70.000 con ceguera legal (ven menos del 10% de lo normal) y su asistencia supone unos 360 millones de euros en costes directos e indirectos.

Las revisiones periódicas y el desarrollo de modernas técnicas diagnósticas nos permiten detectar a tiempo problemas oculares que hasta hace pocos años era impensable.

Es necesario tomar medidas de prevención especialmente en estos grupos de riesgo:

  • Niños
  • Mayores de 45 años
  • Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  • Diabetes
  • Alta miopía (superior a 8 dioptrías)
  • Antedecedentes familiares de patología ocular, baja visión o ceguera

El proyecto Vision 2020 bajo el lema “Derecho a ver” es una iniciativa mundial (Organización Mundial de la Salud, Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera y varias organizaciones internacionales no gubernamentales, profesionales e instituciones para el cuidado de los ojos) que intenta mediante el diagnóstico precoz que no se llegue a producir la ceguera en todos aquellos casos donde esta sería prevenible (diabetes, degeneración macular asociada a la edad, miopía degenerativa y glaucoma) y estima que así podría lograrlo en más de 15millones de personas de aquí al 2020.

 

Niños
  Hay problemas oculares en la infancia que si se trataran a tiempo se evitarían futuras limitaciones visuales en la vida adulta

Al nacer, el bebé cierra el párpado ante una luz brillante, hacia las 8 semanas de vida, fija objetos y sobre las 10-12 semanas, los sigue con la mirada. En adelante, el niño desarrolla la agudeza visual hasta conseguir el 100% de la visión del adulto. Debe conseguirlo antes de los 8 años de edad.

Es importante realizar una revisión completa sobre los 3 años de edad o incluso antes, especialmente si existen en la familia antecedentes de algún trastorno ocular o se sospecha que pueda tener algún problema congénito o ligado a la prematuridad, y anualmente a partir de esa edad.

Si no se tratan antes de los 6 u 8 años, cuando se completa el desarrollo del sistema visual, los problemas oculares pueden persisitir y afectar de manera grave a la vida laboral y social del futuro adulto y sin posibilidad ya de ser resuelto.

Los defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo están detrás de muchos de los fracasos escolares en la edad infantil. Entre los varios factores que pueden influir en un buen rendimiento escolar, quizás el más importante es la visión, pues es el medio por el que el niño recibe el 80-90% de la información. Es por ello que es preciso realizar un examen ocular completo previo al comienzo del curso escolar con el fin de detectar cualquier anomalía.

La ambliopía u “ojo vago” afecta hasta el 4% de la población infantil en edad escolar. Constituye la causa de baja visión más frecuente en esta franja de edad y es fácilmente prevenible o tratable si se hace a tiempo. Se produce cuando se detiene la maduración visual de uno o los dos ojos por algún motivo (defecto de refracción, estrabismo u otras causas). Tiene un tratamiento muy efectivo si es corregida a tiempo (antes de los 5-6años) de manera adecuada, mediante la graduación correcta del niño bajo ciclopléjia (dilatando la pupila) y con oclusión u otro tipo de penalización sobre el ojo dominante.

Todos los niños deberían someterse a una revisión oftalmológica para descartar la ambliopía (ojo vago) antes de los 3 años de edad y luego anualmente hasta los 10 años, siempre que todo sea normal.

 

Mayores de 40 años
  Una revisión anual es clave para la prevención

La presbicia o vista cansada es un ejemplo de cómo nuestra visión puede empezar a verse condicionada por el proceso de envejecimiento de algunas estructuras oculares, como es el caso del cristalino, nuestra lente natural, que empieza a perder elasticidad y capacidad de acomodación.

Además, en esta etapa también pueden empezar a gestarse patologías oculares más graves relacionadas con la edad, como el glaucoma o la degeneración macular asociada a la edad DMAE u otras enfermedades como la retinopatía diabética.

 

Mayores de 60 años
  La edad como factor de riesgo

El 17% de la población tiene más de 65 años y se estima que esta cifra se duplique en el 2050.

A partir de los 60 o 65 años deben incrementarse las medidas preventivas para poder realizar un diagnóstico precoz de enfermedades que no ofrecen síntomas en las fases iniciales, cuando solo pueden detectarse en una revisión oftalmológica, enfermedades que causan ceguera de manera silente como la maculopatía asociada a la edad, el glaucoma o la retinopatía diabética.

La patología relacionada con la edad más extendida es la catarata. Otras enfermedades como el glaucoma o la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) se encuentran entre las principales causas de ceguera, pero si se tratan a tiempo, pueden controlarse y no incidir de forma decisiva en nuestra actividad diaria.

 

Antecedentes familiares
  Diagnósticos genético y revisiones periódicas

Un gran número de patologías oculares son de origen genético. Conocer los problemas de visión de padres, abuelos y otros familiares directos y actuar en consecuencia, extremando las revisiones oftalmológicas, es una buena medida para evitar que ciertas patologías oculares puedan acabar mermando nuestra actividad diaria.

Además, el análisis genético ocular, permite poner las bases para poder aplicar futuras terapias génicas que, en la próxima década, lograrán combatir enfermedades oculares que actualmente no tienen cura.

 

Diabetes
  Seguimiento oftalmológico, control metabólico y evitar el tabaco

Más de la mitad de las personas que padecen diabetes desde hace más de 15 años presenta algún signo de retinopatía diabética, una de las principales causas de pérdida severa de visión en edad laboral en los países desarrollados.

Un buen control de la diabetes y revisiones oculares periódicas retrasan la aparición de la retinopatía y previenen sus formas más graves.

 

Alta miopía
  El 40% de los miopes con más de 8 dioptrías corren el riesgo de sufrir algún tipo de problema en la retina

Cerca de un 2% de la población padecen miopía alta (más de 8 dioptrías) y tienen una mayor predisposición a padecer ciertas enfermedades oculares, como glaucoma o cataratas, y, especialmente, patologías relacionadas con la retina, como desprendimiento, degeneración de la mácula por placas de atrofia, o por crecimiento de vasos por debajo, agujero macular o separación de las capas de la retina (retinosquisis).

 

Cataratas
  Cirugía ambulatoria con anestesia tópica-local, incisiones mínimas sin suturas y lentes intraoculares plegables mono o multifocales para restaurar e incluso mejorar su visión

Las cataratas siguen siendo la causa de baja visión y ceguera más frecuente en el mundo, sobre todo en países en vías de desarrollo.

Se producen por la opacificación progresiva (debido al envejecimiento) del cristalino, que es la lente natural del ojo que en condiciones normales es transparente y ayuda a enfocar la imagen sobre la retina.

El 60-70% de la población por encima de 65-70 años tienen algún tipo de catarata y la cirugía de la catarata es la operación más realizada en esta franja de edad.

A diferencia de otras enfermedades como el glaucoma o la retinopatía diabética, se trata de una causa de ceguera que se puede solucionar.

Hoy día, gracias a las técnicas de anestesia local y tópica, la facoemulsificación avanzada, las incisiones mínimas sin suturas y las lentes intraoculares plegables, incluso multifocales, es posible no sólo restaurar la visión después de una catarata sino incluso eliminar defectos previos como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o incluso la vista cansada o presbicia.

 

Glaucoma
  Conocido como “el ladrón de la visión”, o la “ceguera silenciosa”. Esta ceguera puede prevenirse si se diagnostica y trata a tiempo

El glaucoma es una enfermedad que causa la atrofia progresiva de la cabeza del nervio óptico, en general relacionada con un aumento crónico de la tensión ocular, y que, no tratada a tiempo, conduce a la ceguera irreversible.

Afecta fundamentalmente al campo visual (lo que vemos alrededor, que nos permite orientarnos o esquivar obstáculos) de manera progresiva desde la periferia hacia el centro. Por eso es asintomático hasta etapas avanzadas de la enfermedad, por lo que se le conoce como la “ceguera silenciosa” o el “ladrón de la visión”.

Se trata de una de las causas de ceguera irreversible más frecuentes, afectando hasta el 5% de la población por encima de 70 años y al 12% por encima de los 80 años.

Más de 70.000 personas lo padecen en Galicia y el 50% no lo saben por no haber acudido a un oftalmólogo y no haberse tomado nunca la tensión ocular.

Se estima que en sólo 10 años se habrá incrementado en más de un 30% los casos.

Toda persona mayor de 40 años debería tomarse la tensión ocular una vez al año y han de tener especial cuidado aquellos con antecedentes familiares de ceguera o glaucoma.

Disponemos de medios diagnósticos de alta resolución (Campimetria computerizada, y estudio de la capa de fibras de nervio óptico y de las células ganglionares mediante tomografía de coherencia óptica) para el diagnóstico precoz y de un amplio arsenal terapeútico tanto colirios como láseres y diferentes tipos de cirugía para intentar controlar el glaucoma y evitar la ceguera.

 

  Visión normal.
  La misma escena vista por una persona con glaucoma.

 

 

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  Alimentación equilibrada, suplementos antioxidantes en determinados casos, protección solar con gafas de sol de calidad, evitar el tabaco y acudir al oftalmólogo periódicamente o de manera urgente si notara distorsión o una mancha en el centro del campo visual

La mácula es la zona de la retina central gracias a la cual discriminamos con más detalle lo que vemos o hacia donde dirigimos la mirada (nos permite la lectura, reconocer caras, conducir etc).

En países occidentales supone la causa de ceguera legal (ver menos del 10%) más frecuente en personas mayores de 65 años.

En Galicia más de 40.000 personas padecen DMAE.

Existe dos tipos fundamentales de DMAE: la seca o atrófica (desgaste de la mácula y que cursa con pérdida lenta y progresiva de la visión central) y la húmeda (crecimiento de vasos patológicos que pueden exudar o sangrar bajo la mácula y de manera repentina hacer perder la visión o volverla muy distorsionada).

Hoy día es posible frenar la evolución de ciertos tipos de DMAE húmeda fundamentalmente mediante los nuevos fármacos antiangiogénicos.

El tratamiento precoz en estos casos es prioritario para conseguir buenos resultados.

Como se ve una rejilla Amsler normalmente

Como se ve si tiene DMAE

 

Retinopatía diabética
  Control metabólico, evitar la obesidad, controlar la tensión arterial, ejercicio moderado, y visitas periódicas al oftalmólogo al menos una vez al año aunque no noten ningún problema visual

En Galicia más de 45.000 personas tienen alteraciones retinianas producidas por la diabetes.

La retinopatía diabética es la expresión ocular (retiniana) de la microangiopatía diabética. Aproximadamente el 2% de la población es diabética y esta enfermedad afecta a casi el 50% de los pacientes al cabo de 15 años de ser diabéticos, constituyendo una causa muy importante de ceguera bilateral e irreversible en nuestro medio.

Su aparición depende tanto del tiempo de evolución de la enfermedad como del grado de control metabólico que se haga en los primeros años desde el diagnóstico de la diabetes.

Una vez instaurada la retinopatía el principal tratamiento eficaz del que disponemos es el láser de argón, con el que, utilizado a modo de "cortafuegos", trataremos de que no progrese.

Por todo ello, el mejor tratamiento de la retinopatía diabética es el correcto control metabólico de la enfermedad y la vigilancia periódica (anual si todo es normal) del fondo de ojo, por parte del oftalmólogo, para poder hacer una indicación oportuna y precoz de la terapia con laser de argón.

 

Lentes de contacto
  Existen diferentes tipos de lentes, y es importante seleccionar el que mejor se ajusta a las necesidades visuales de cada persona y a sus motivaciones
  • Blandas: Son las más conocidas y se emplean para compensar defectos refractivos moderados en pacientes con miopía, hipermetropía y astigmatismo.
  • Semirrígidas: Son más pequeñas, más duras y, por tanto, menos flexibles que las lentes blandas. Se utilizan en caso de astigmatismo muy elevado o irregularidad corneal.
  • Híbridas: Son la mezcla de los dos anteriores tipos y se usan cuando no es posible adaptar una lente semirrígida porque el paciente no la tolera, no centra bien o no alcanza las irregularidades periféricas de la córnea.

 

Efectos nocivos de la radiación ultravioleta sobre los ojos
  Una protección adecuada, de la piel de la cara mediante protectores solares y de los ojos con gafas de sol de calidad homologada o con un simple sombrero o visera ayudaría a prevenir la mayoría de procesos ligados a la radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta resulta nociva tanto para las estructuras externas que protegen los ojos como los párpados (relación con cáncer de piel) o la conjuntiva (degeneraciones como el pterigium), como para las internas como el cristalino (cataratas) o la retina (degeneración macular asociada a la edad).

Su acción comienza ya durante la niñez y se trata de un daño acumulativo que se manifestará ya en la edad adulta o más tarde.